martes, 13 de febrero de 2007

UNA PEQUEÑA HISTORIA

UNA PEQUEÑA HISTORIA

ESTA ES UNA HISTORIA SOBRE CUATROS PERSONAS QUE SE LLAMABAN TODO EL MUNDO, ALGUIEN, CUALQUIERA Y NADIE.
HABÍA QUE HACER UN IMPORTANTE TRABAJO Y TODO EL MUNDO ESTABA SEGURO DE QUE ALGUIEN LO HARÍA. CUALQUIERA PODRÍA HABERLO HECHO, PERO NADIE LO HIZO.
ALGUIEN SE ENFADO PORQUE ERA UN TRABAJO DE TODO EL MUNDO.
TODO EL MUNDO PENSÓ QUE CUALQUIERA PODÍA HACERLO, PERO NADIE SE DIO CUENTA DE ALGUIEN LO HARÍA.AL FINAL, TODO EL MUNDO CULPO A ALGUIEN CUANDO NADIE HIZO LO QUE CUALQUIERA PODRÍA HABER HECHO.

TEMAS PARA LOS GRUPOS JUVENILES

EL MENDIGO QUE CONFESÓ A JUAN PABLO II
Hace unos días, en el programa de televisión de la Madre Angélica en Estados Unidos (EWTN), relataron un episodio poco conocido de la vida Juan Pablo II.
Un sacerdote norteamericano de la diócesis de Nueva York se disponía a rezar en una de las parroquias de Roma cuando, al entrar, se encontró con un mendigo. Después de observarlo durante un momento, el sacerdote se dio cuenta de que conocía a aquel hombre. Era un compañero del seminario, ordenado sacerdote el mismo día que él. Ahora mendigaba por las calles.
El cura, tras identificarse y saludarle, escuchó de labios del mendigo cómo había perdido su fe y su vocación. Quedó profundamente estremecido.
Al día siguiente el sacerdote llegado de Nueva York tenía la oportunidad de asistir a la Misa privada del Papa al que podría saludar al final de la celebración, como suele ser la costumbre. Al llegar su turno sintió el impulso de arrodillarse ante el santo Padre y pedir que rezara por su antiguo compañero de seminario, y describió brevemente la situación al Papa.
Un día después recibió la invitación del Vaticano para cenar con el Papa, en la que solicitaba llevara consigo al mendigo de la parroquia. El sacerdote volvió a la parroquia y le comentó a su amigo el deseo del Papa. Una vez convencido el mendigo, le llevó a su lugar de hospedaje, le ofreció ropa y la oportunidad de asearse.
El Pontífice, después de la cena, indicó al sacerdote que los dejara solos, y pidió al mendigo que escuchara su confesión. El hombre, impresionado, les respondió que ya no era sacerdote, a lo que el Papa contestó: "una vez sacerdote, sacerdote siempre". "Pero estoy fuera de mis facultades de presbítero", insistió el mendigo. "Yo soy el obispo de Roma, me puedo encargar de eso", dijo el Papa.
El hombre escuchó la confesión del Santo Padre y le pidió a su vez que escuchara su propia confesión. Después de ella lloró amargamente. Al final Juan Pablo II le preguntó en qué parroquia había estado mendigando, y le designó asistente del párroco de la misma, y encargado de la atención a los mendigos.




CRISTO CUENTA CONTIGO
Ustedes no me escogieron a mí. Soy yo quien los escogí a ustedes y los he puesto para que vayan y produzcan fruto, y ese fruto permanezca.
San Juan 15,16
Lo escuché de Ti por primera vez al final de tres días inolvidables en mi vida, tres días que cambiaron mi vida totalmente, tres días que hicieron de mí un milagro de Ti, tres días a los que Tú me llamaste y a los que quizás indiferentemente dije que sí.
Tú cuentas conmigo, y quizás en ese momento no comprendí el significado tan grande de lo que me decías, la emoción me embargaba y tal vez te oí, pero no te entendí. No sabía, o quizás nunca había querido saber, que ya me lo habías dicho antes. "CRISTO CUENTA CONTIGO", no era nuevo a mis oídos, pero sí era nuevo a mi corazón.
Empecé a darme cuenta de lo que querías decirme a medida que pasaba el tiempo. Lo volví a oír a los pocos días. El instrumento era distinto, pero era tu Voz. "CRISTO CUENTA CONTIGO". ¿Conmigo? Pensé, y el Cursillo empezó a hacerse realidad en mí.
Tú, el Amor infinito, el Amor sin límites, me llamas a ser tu instrumento. . . a mí, el amor limitado, el amor constreñido por mí mismo, con todas mis miserias. . . A mí me llamas a compartir tu Gloria aquí en la tierra, a hacerme amor infinito junto a Ti, a romper mis limitaciones y unirme a Ti, Señor, y tan íntimamente hasta convertirme en un recipiente y canal de tu Amor, hasta ser tu Cara y ser tu Voz. Los años han pasado. Sigo oyendo tu llamada, pero cada día se me hace más lejana, a veces me parece que no es tu Voz. ¿Ya no me necesitas?, ¿Te has olvidado de mí?
Yo sé que mi tiempo se ha reducido. Son muchas las cosas que me necesitan: la familia, el trabajo, los amigos. He sido un "Pedro", te he negado, Señor, y más de tres veces. He sido un "Judas": ¡Te he traicionado! Las realidades de la vida se ponen frente a uno, pero aquellos días que Tú me regalaste, siempre los recordaré, porque Tú, que te has convertido en el centro de mi vida, no puedes quedar solamente en aquellos días del pasado.
¡Esto debe de ser un sueño! Despertare, Señor, de esa pesadilla, perdóname por mi sordera de corazón. Sé que Tú me has seguido llamando, pero mi corazón estaba tan lleno de Mundo que no me dejaba oírte. Perdóname por las veces que dejé de ser tu instrumento y no deje pasar tu Amor a mis hermanos, y allí están ellos esperando por mí, pues sólo yo en tu plan infinito, puedo ser canal de tu Amor, sólo yo puedo mostrarles tu Cara. Perdóname, Señor, por las veces que fui Pedro y Judas y no me arrepentí. Señor, ¡he despertado!, Todo ha sido una pesadilla. Yo oigo tu Voz clara, llena de amor, de misericordia, "CRISTO CUENTA CONTIGO", igual que siempre, Señor, mi corazón se desborda con tu AMOR.


PREGUNTA DIOS A UNA MADRE:
-¿A CUAL DE TUS HIJOS QUIERES MAS?
Y RESPONDIÓ ELLA:
-SEÑOR; AL AUSENTE, HASTA QUE VUELVA; AL ENFERMO, HASTA QUE SANE; AL TRISTE HASTA QUE ESTE DE NUEVO ALEGRE; AL PRESO, HASTA QUE RECOBRE LA LIBERTAD; LA QUE SUFRE HASTA QUE SE SIENTA CONSOLADO; AL MALO, HASTA QUE SEA BUENO; AL QUE LE FALTA TODO, HASTA QUE NO LE FALTE NADA; AL DESCARRIADO, HASTA QUE RETORNE AL BUEN CAMINO; AL QUE ESTA SOLO, HASTA QUE NO PADEZCA YA SU SOLEDAD.
CONMOVIDO DIOS DIJO ENTONCES:-NO SÉ PORQUE DUDAN ALGUNOS DE QUE HAY UN DIOS EN EL CIELO SI HAY MADRES COMO TÚ EN LA TIERRA

FUNERAL POR LA MUERTE..., DE...
Parábola para reflexionar
Un día impresionó a todos los lectores del periódico local la noticia que apareció también en los muros de la iglesia: "Con profundo dolor comunicamos la muerte de la parroquia de Santa Rufina. Los funerales tendrán lugar el domingo a las 11:00".
El domingo la Iglesia estaba llenísima. Nunca se había visto cosa igual. El párroco había colocado el féretro arriba, junto al altar, sobre un vistoso catafalco.
Los feligreses, atentos y con los ojos bien abiertos, se estiraban para ver y oír mejor. Ni respiraban.
El párroco pronunció una homilía muy sencilla y emotiva. Al final ya, en tono misterioso y compasivo, dijo: "Creo hermanos, que nuestra parroquia ya no puede resucitar. Ni soy Dios ni tengo poderes extraordinarios, pero —ya que habéis venido todos porque algo la queríais—, voy a hacer una última tentativa. Mientras rezo, con la mayor fe posible, vosotros, en fila de uno en uno, podéis ir pasando para ver el cadáver."
El párroco abrió el ataúd. Todos se preguntaban curiosos quién podría estar dentro.
Comenzó con mucha lentitud el desfile y, al pasar, todos miraban, entre curiosos y extrañados, en el ataúd. Como en el fondo había un espejo, cada uno veía su propio rostro.
Pistas para la reflexión:
¿Por qué con el tiempo van perdiendo vida tantas cosas importantes?
A la luz del texto analicemos nuestra vida personal y del movimiento.
¿Es posible que las cosas resulten bien sin una buena preparación tanto espiritual como humana?
¿Dónde ponemos nuestra ilusión y nuestro trabajo?

EL JUICIO
Después de haber vivido "Decentemente" en la tierra, mi vida llego a su fin, lo primero que recuerdo es que estaba sentado en una banca, en la sala de espera de lo que imaginaba era una sala de jurados. La puerta se abrió y se me ordeno entrar y sentarme en la banca de los acusados.
Cuando mire a mí alrededor vi al "fiscal", quien tenia una apariencia de villano y me miraba fijamente, era la persona más demoníaca que había visto en mi vida. Me senté, mire hacia la izquierda y allí estaba mi abogado, un caballero con una mirada bondadosa cuya apariencia me era familiar.
La puerta de la esquina se abrió, su presencia demandaba admiración y respeto. Yo, no podía quitar mis ojos de Él; Se sentó y dijo: "COMENCEMOS".
El fiscal se levanto y dijo: "Mi nombre es Satanás, y estoy aquí para demostrar porque este hombre debe ir al infierno".
Comenzó a hablar de las mentiras que yo había dicho, de cosas que había robado en mi pasado y de cuando engañaba a otras personas. Satanás hablo de otras horribles cosas y perversiones cometidas por mi persona y, entre mas hablaba, mas me hundía en mi silla de acusado.
Me sentía tan avergonzado que no podía mirar a nadie, ni siquiera a mi abogado, a medida que Satanás mencionaba pecados que hasta había totalmente olvidado. Estaba tan molesto con Satanás por todas las cosas que estaba diciendo de mí é igualmente, molesto con mi abogado, quien estaba sentado en silencio.
Yo sabia que era culpable de las cosas que me acusaban, pero también había hecho algunas cosas buenas en mi vida, ¿No podrían esas cosas buenas por lo menos equilibrar lo malo que había hecho? Satanás termino con furia su acusación y dijo: Este individuo debe ir al infierno, es culpable de todos los pecados y actos que he acusado, y no hay ninguna persona que pueda probar lo contrario. Por fin se hará justicia este día….
Cuando llego su turno, mi abogado se levanto y solicito acercarse al juez, quien se lo permitió, haciéndole señas para que se acercara, pese a las fuertes protestas de Satanás. Cuando se levanto y empezó a caminar, lo pude ver en todo su Esplendor y Majestad. Hasta entonces me di cuenta porque me había parecido tan familiar era Jesús quien me representaba, Mi Señor y Salvador.
Se paro frente al juez, suavemente le dijo: "Hola padre", y se volvió para dirigirse al jurado "Satanás esta en lo correcto" al decir que este hombre ha pecado, no voy a negar esas acusaciones. Reconozco que el castigo para el pecado es la muerte, y este hombre merece ser castigado. Respiro Jesús fuertemente, se volteo hacia su padre y con los brazos extendidos proclamo: "Sin embargo, yo di mi vida en la cruz para que esta persona pudiera tener vida eterna y él me ha aceptado como Salvador, por lo tanto, es mío".
Mi Salvador continúo diciendo: "Su nombre esta escrito en el libro de la vida y nadie me lo puede quitar", Satanás todavía no comprende que este hombre no merece justicia, sino misericordia. Cuando Jesús se iba a sentar, hizo una pausa, miro a su padre y suavemente dijo: "No se necesita hacer nada mas, lo ha hecho todo"
El juez levanto su poderosa mano y golpeando la mesa fuertemente, las siguientes palabras salieron de sus labios:
"Este hombre es libre, el castigo para él ha sido pagado en su totalidad, caso concluido". Cuando mi Salvador me conducía fuera de la corte, pude oír a Satanás protestando enfurecido: "No me rendiré jamás, ganare el próximo juicio".
Cuando Jesús me daba instrucciones hacia donde me debía dirigir, le pregunte: ¿Ha perdido algún caso? Jesús sonrió amorosamente y dijo: "Todo aquel que ha recurrido a mí para que lo represente ha obtenido el mismo veredicto tuyo… ¡pagado en su totalidad!

¿DÓNDE ESTABA DIOS?
Sally salto de su asiento cuando vio salir al cirujano. Le pregunto: "¿cómo esta mi pequeño?, ¿Va a ponerse bien?; ¿cuándo lo podré ver?
El cirujano dijo: "Lo siento; hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance".
Sally dijo, consternada: "¿Porque a los niños les da cáncer? ¿Es que acaso Dios ya no se preocupa por ellos? Dios, ¿Dónde estabas cuando mi hijo te necesitaba?".
El cirujano dijo: "Una de las enfermeras saldrá en un momento para dejarte pasar unos minutos con los restos de tu hijo antes de que sean llevados a la universidad". Sally pidió a la enfermera que la acompañara mientras se despedía de su hijo. Recorrió con su mano su cabello rojizo, la enfermera le pregunto si quería conservar uno de los rizos, Sally asintió, la enfermera corto el rizo, lo coloco en una bolsita de plástico y se la dio a Sally.
Sally dijo: Fue idea de Jimmy donar su cuerpo a la universidad para ser estudiado. Dijo que podría ayudar a alguien mas, eso es lo que él deseaba, yo al principio me negué, pero él me dijo "mami no lo usare después de que muera, y tal vez ayudara a que un niñito disfrute de un día más junto a su mama… Mi Jimmy tenia un corazón de oro, siempre pensaba en los demás y deseaba ayudarlos como pudiera".
NARRADOR: Sally salió del hospital infantil por última vez, después de haber permanecido ahí la mayor parte de los últimos seis meses. Coloco la maleta con las pertenencias de Jimmy en el asiento del auto, junto a ella. Fue difícil manejar de regreso a casa, y más difícil aun entrar a una casa vacía, llevo la maleta a la habitación de Jimmy y coloco los autos miniatura y todas sus demás cosas justo como el siempre las tenia. Se acostó en la cama, y lloro hasta quedarse dormida, abrasando la pequeña almohada de Jimmy.
Despertó cerca de la medianoche y junto a ella había una hoja de papel doblada, abrió la carta, que decía:
Querida mami, sé que vas a echarme de menos, pero no pienses que te he olvidado o he dejado de amarte solo por que ya no estoy ahí para decirte TE AMO. Pensare en ti cada día, mamita, y cada día te amare aun más. Algún día, nos volveremos a ver, si deseas, adopta a un niño para que no estés tan solita, podrá estar en mi habitación y podrá jugar con todas mis cosas. Si decides que sea niña, probablemente no le gustaran las mismas cosas que a los niños, y tendrás que comprarle muñecas y cosas de esas.
No te pongas triste cuando pienses en mi; este lugar es grandioso, los abuelos vinieron a recibirme cuando llegue y me han mostrado algo de acá, pero tomara algo de tiempo verlo todo. Los Ángeles son muy amistosos y me encanta verlos volar, Jesús no se parece a todas las imágenes que vi de el, pero supe que era el tan pronto lo vi, ¡Jesús me llevo a ver a Dios! ¿Y que crees, mami? Me senté en su regazo y le hable como si fuera yo alguien importante. Le dije a Dios que quería escribirte una carta para despedirme y todo eso, aunque sabia que no estaba permitido.
Dios me dio papel y su pluma personal para escribirte esta carta. Creo que se llama Gabriel el ángel que te la dejara caer. Dios me dijo que te respondiera a lo que le preguntaste: ¿dónde estaba él, cuando yo lo necesitaba?
Dios dijo: "en el mismo lugar que cuando Jesús estaba en la cruz". Estaba justo ahí, como lo esta con todos sus hijos.
Esta noche estaré a la mesa con Jesús, para la cena, sé que la comida Será fabulosa.
Casi olvido decirte… ya no tengo ningún dolor; El cáncer se ha ido. Me alegra, pues ya no podía resistir tanto dolor y Dios no podía resistir verme sufrir de ese modo, así que envió al ángel de la misericordia para llevarme.
¡El ángel me dijo que yo era una entrega especial!
Firmado con amor, de: Dios, Jesús y Yo.

"REPORTÁNDOSE"
Un sacerdote daba su recorrido por la iglesia al mediodía, cuando, al pasar por el Altar decidió acercarse para ver quién había venido a rezar. En ese momento se abrió la puerta, el sacerdote frunció el ceño al ver a un hombre acercándose. Estaba sin afeitar, vestía una camisa rasgada y su abrigo era viejo y deshilachado. El hombre se arrodilló, inclinó la cabeza, luego se levantó y se fue.
Aquello fue el comienzo de una rutina diaria. Siempre llegaba aquel hombre a la iglesia al mediodía, se arrodillaba brevemente y volvía a salir. El sacerdote, un poco temeroso, empezó a sospechar que se tratase de un ladrón, por lo que un día se puso en la puerta de la Iglesia y cuando el hombre se disponía a salir le preguntó: "¿Qué haces aquí?". El hombre dijo que trabajaba cerca y tenía media hora libre para el almuerzo y aprovechaba ese momento para rezar, "Solo me quedo unos instantes, sabe, porque la fábrica queda un poco lejos, así que solo me arrodillo y digo: "SEÑOR, SOLO VINE PARA AGRADECERTE... CUAN FELIZ ME HACES. TE PIDO PERDÓN POR MIS PECADOS... NO SÉ MUY BIEN COMO REZAR, PERO PIENSO EN TI TODOS LOS DÍAS... ASÍ QUE JESÚS, ESTE ES JAIME, REPORTÁNDOSE"".
El Padre, avergonzado, le dijo a Jaime que estaba bien y que era bienvenido a la Iglesia cuando quisiera. El sacerdote entonces se arrodilló ante el altar, sintió derretirse su corazón ante el gran calor del amor de Jesús. Mientras lágrimas corrían por sus mejillas, en su corazón repetía la plegaria de Jaime: "Señor, solo vine para agradecerte... cuan feliz me haces. Te pido perdón por mis pecados... no sé muy bien como rezar, pero pienso en ti todos los días... así que Jesús, soy yo, reportándome".
Jaime y el sacerdote se hicieron amigos. Jaime se confesaba y recibía a Jesús en la Eucaristía con gran devoción. El padre por su parte aprendía mucho de la pureza y la fe de Jaime. Cierto día el sacerdote notó la ausencia del viejo Jaime. Los días siguieron pasando sin que Jaime volviese por la iglesia, por lo que el Padre comenzó a preocuparse, hasta que un día fue a la fábrica a preguntar por él; allí le dijeron que estaba en el hospital. Le contaron que desde que Jaime internó en el hospital se sentía su ausencia en la fábrica. Sus compañeros a menudo le molestaban porque siempre era recto y al mismo tiempo muy gentil. En el fondo todos lo admiraban y ahora lo extrañaban.
La enfermera no podía entender por qué Jaime estaba tan feliz. El sacerdote se acercó al lecho de Jaime con la enfermera y ésta le dijo: "Ningún amigo ha venido a visitarlo, él no tiene a donde recurrir". Jaime escuchó aquellas palabras y dijo: "La enfermera está equivocada... ella no sabe que todos los días, desde que llegué aquí, al medio DIA, un querido amigo mío viene, se sienta en mi cama, me agarra de las manos, se inclina sobre mí y me dice: "JAIME, SOLO VINE PARA AGRADECERTE... Y DECIRTE CUAN FELIZ ME HACES. TE AMO Y PERDONO TUS PECADOS. SIEMPRE ME GUSTO ESCUCHAR TUS ORACIONES... Y ESTAS SIEMPRE EN MI CORAZÓN.... ASÍ QUE ESTE ES JESÚS, REPORTÁNDOSE".

DIOS Y EL PELUQUERO
Un hombre fue a una peluquería a cortarse el cabello y recortarse la barba. Como es costumbre en estos casos, se puso a conversar con la persona que le atendía. Hablando de tantas cosas, de pronto tocaron el tema de Dios. El peluquero dijo:"Yo no creo que Dios exista como Ud. Dice"
-Pero, ¿por qué dice eso? (Preguntó el cliente) -Pues es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta que Dios no existe. O dígame, ¿acaso si Dios existiera, habrían tantos enfermos, habrían niños abandonados?Si Dios existiera no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad. Yo no puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas. -El cliente se quedó pensando un momento, pero no quiso responder para evitar una discusión- el peluquero terminó su trabajo y el cliente salió del negocio. Recién abandonaba la peluquería cuando vio en la calle a un hombre con la barba y el cabello largo, al parecer hacía mucho tiempo que no se los cortaba y se veía muy desarreglado.
Entonces entró de nuevo en la peluquería y le dijo al peluquero: -¿Sabe una cosa?, Acabo de descubrir que LOS PELUQUEROS NO EXISTEN. -¿cómo que no existen? -preguntó el peluquero-, si estoy yo por ejemplo y SOY peluquero. -! ¡No!,-dijo el cliente- No existen, porque si existieran, no habría personas con el pelo y la barba tan largas como la de ese hombre que va allí por la calle. -! Ah, los peluqueros sí existen. Lo que pasa es que esas personas no vienen a mí. -Exacto -dijo el cliente-, Ese es el punto, Dios SI existe, lo que pasa es que las personas no van hacia él, y es por eso que hay tanto dolor y miseria.

ASAMBLEA EN LA CARPINTERÍA
Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y, además, se pasaba el tiempo golpeando.El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un lindo mueble.
Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo: "Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos".La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto.Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.Ocurre lo mismo con los seres humanos. Observen y lo comprobarán. Cuando en una empresa el personal busca a menudo defectos en los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. En cambio, al tratar con sinceridad de percibir los puntos fuertes de los demás, es cuando florecen los mejores logros humanos.
Es fácil encontrar defectos, cualquier tonto puede hacerlo, pero encontrar cualidades, eso es para los espíritus superiores que son capaces de inspirar todos los éxitos humanos.
EL MENDIGO QUE CONFESÓ A JUAN PABLO II
Hace unos días, en el programa de televisión de la Madre Angélica en Estados Unidos (EWTN), relataron un episodio poco conocido de la vida Juan Pablo II.
Un sacerdote norteamericano de la diócesis de Nueva York se disponía a rezar en una de las parroquias de Roma cuando, al entrar, se encontró con un mendigo. Después de observarlo durante un momento, el sacerdote se dio cuenta de que conocía a aquel hombre. Era un compañero del seminario, ordenado sacerdote el mismo día que él. Ahora mendigaba por las calles.
El cura, tras identificarse y saludarle, escuchó de labios del mendigo cómo había perdido su fe y su vocación. Quedó profundamente estremecido.
Al día siguiente el sacerdote llegado de Nueva York tenía la oportunidad de asistir a la Misa privada del Papa al que podría saludar al final de la celebración, como suele ser la costumbre. Al llegar su turno sintió el impulso de arrodillarse ante el santo Padre y pedir que rezara por su antiguo compañero de seminario, y describió brevemente la situación al Papa.
Un día después recibió la invitación del Vaticano para cenar con el Papa, en la que solicitaba llevara consigo al mendigo de la parroquia. El sacerdote volvió a la parroquia y le comentó a su amigo el deseo del Papa. Una vez convencido el mendigo, le llevó a su lugar de hospedaje, le ofreció ropa y la oportunidad de asearse.
El Pontífice, después de la cena, indicó al sacerdote que los dejara solos, y pidió al mendigo que escuchara su confesión. El hombre, impresionado, les respondió que ya no era sacerdote, a lo que el Papa contestó: "una vez sacerdote, sacerdote siempre". "Pero estoy fuera de mis facultades de presbítero", insistió el mendigo. "Yo soy el obispo de Roma, me puedo encargar de eso", dijo el Papa.
El hombre escuchó la confesión del Santo Padre y le pidió a su vez que escuchara su propia confesión. Después de ella lloró amargamente. Al final Juan Pablo II le preguntó en qué parroquia había estado mendigando, y le designó asistente del párroco de la misma, y encargado de la atención a los mendigos.




CRISTO CUENTA CONTIGO
Ustedes no me escogieron a mí. Soy yo quien los escogí a ustedes y los he puesto para que vayan y produzcan fruto, y ese fruto permanezca.
San Juan 15,16
Lo escuché de Ti por primera vez al final de tres días inolvidables en mi vida, tres días que cambiaron mi vida totalmente, tres días que hicieron de mí un milagro de Ti, tres días a los que Tú me llamaste y a los que quizás indiferentemente dije que sí.
Tú cuentas conmigo, y quizás en ese momento no comprendí el significado tan grande de lo que me decías, la emoción me embargaba y tal vez te oí, pero no te entendí. No sabía, o quizás nunca había querido saber, que ya me lo habías dicho antes. "CRISTO CUENTA CONTIGO", no era nuevo a mis oídos, pero sí era nuevo a mi corazón.
Empecé a darme cuenta de lo que querías decirme a medida que pasaba el tiempo. Lo volví a oír a los pocos días. El instrumento era distinto, pero era tu Voz. "CRISTO CUENTA CONTIGO". ¿Conmigo? Pensé, y el Cursillo empezó a hacerse realidad en mí.
Tú, el Amor infinito, el Amor sin límites, me llamas a ser tu instrumento. . . a mí, el amor limitado, el amor constreñido por mí mismo, con todas mis miserias. . . A mí me llamas a compartir tu Gloria aquí en la tierra, a hacerme amor infinito junto a Ti, a romper mis limitaciones y unirme a Ti, Señor, y tan íntimamente hasta convertirme en un recipiente y canal de tu Amor, hasta ser tu Cara y ser tu Voz. Los años han pasado. Sigo oyendo tu llamada, pero cada día se me hace más lejana, a veces me parece que no es tu Voz. ¿Ya no me necesitas?, ¿Te has olvidado de mí?
Yo sé que mi tiempo se ha reducido. Son muchas las cosas que me necesitan: la familia, el trabajo, los amigos. He sido un "Pedro", te he negado, Señor, y más de tres veces. He sido un "Judas": ¡Te he traicionado! Las realidades de la vida se ponen frente a uno, pero aquellos días que Tú me regalaste, siempre los recordaré, porque Tú, que te has convertido en el centro de mi vida, no puedes quedar solamente en aquellos días del pasado.
¡Esto debe de ser un sueño! Despertare, Señor, de esa pesadilla, perdóname por mi sordera de corazón. Sé que Tú me has seguido llamando, pero mi corazón estaba tan lleno de Mundo que no me dejaba oírte. Perdóname por las veces que dejé de ser tu instrumento y no deje pasar tu Amor a mis hermanos, y allí están ellos esperando por mí, pues sólo yo en tu plan infinito, puedo ser canal de tu Amor, sólo yo puedo mostrarles tu Cara. Perdóname, Señor, por las veces que fui Pedro y Judas y no me arrepentí. Señor, ¡he despertado!, Todo ha sido una pesadilla. Yo oigo tu Voz clara, llena de amor, de misericordia, "CRISTO CUENTA CONTIGO", igual que siempre, Señor, mi corazón se desborda con tu AMOR.


PREGUNTA DIOS A UNA MADRE:
-¿A CUAL DE TUS HIJOS QUIERES MAS?
Y RESPONDIÓ ELLA:
-SEÑOR; AL AUSENTE, HASTA QUE VUELVA; AL ENFERMO, HASTA QUE SANE; AL TRISTE HASTA QUE ESTE DE NUEVO ALEGRE; AL PRESO, HASTA QUE RECOBRE LA LIBERTAD; LA QUE SUFRE HASTA QUE SE SIENTA CONSOLADO; AL MALO, HASTA QUE SEA BUENO; AL QUE LE FALTA TODO, HASTA QUE NO LE FALTE NADA; AL DESCARRIADO, HASTA QUE RETORNE AL BUEN CAMINO; AL QUE ESTA SOLO, HASTA QUE NO PADEZCA YA SU SOLEDAD.
CONMOVIDO DIOS DIJO ENTONCES:-NO SÉ PORQUE DUDAN ALGUNOS DE QUE HAY UN DIOS EN EL CIELO SI HAY MADRES COMO TÚ EN LA TIERRA

FUNERAL POR LA MUERTE..., DE...
Parábola para reflexionar
Un día impresionó a todos los lectores del periódico local la noticia que apareció también en los muros de la iglesia: "Con profundo dolor comunicamos la muerte de la parroquia de Santa Rufina. Los funerales tendrán lugar el domingo a las 11:00".
El domingo la Iglesia estaba llenísima. Nunca se había visto cosa igual. El párroco había colocado el féretro arriba, junto al altar, sobre un vistoso catafalco.
Los feligreses, atentos y con los ojos bien abiertos, se estiraban para ver y oír mejor. Ni respiraban.
El párroco pronunció una homilía muy sencilla y emotiva. Al final ya, en tono misterioso y compasivo, dijo: "Creo hermanos, que nuestra parroquia ya no puede resucitar. Ni soy Dios ni tengo poderes extraordinarios, pero —ya que habéis venido todos porque algo la queríais—, voy a hacer una última tentativa. Mientras rezo, con la mayor fe posible, vosotros, en fila de uno en uno, podéis ir pasando para ver el cadáver."
El párroco abrió el ataúd. Todos se preguntaban curiosos quién podría estar dentro.
Comenzó con mucha lentitud el desfile y, al pasar, todos miraban, entre curiosos y extrañados, en el ataúd. Como en el fondo había un espejo, cada uno veía su propio rostro.
Pistas para la reflexión:
¿Por qué con el tiempo van perdiendo vida tantas cosas importantes?
A la luz del texto analicemos nuestra vida personal y del movimiento.
¿Es posible que las cosas resulten bien sin una buena preparación tanto espiritual como humana?
¿Dónde ponemos nuestra ilusión y nuestro trabajo?

EL JUICIO
Después de haber vivido "Decentemente" en la tierra, mi vida llego a su fin, lo primero que recuerdo es que estaba sentado en una banca, en la sala de espera de lo que imaginaba era una sala de jurados. La puerta se abrió y se me ordeno entrar y sentarme en la banca de los acusados.
Cuando mire a mí alrededor vi al "fiscal", quien tenia una apariencia de villano y me miraba fijamente, era la persona más demoníaca que había visto en mi vida. Me senté, mire hacia la izquierda y allí estaba mi abogado, un caballero con una mirada bondadosa cuya apariencia me era familiar.
La puerta de la esquina se abrió, su presencia demandaba admiración y respeto. Yo, no podía quitar mis ojos de Él; Se sentó y dijo: "COMENCEMOS".
El fiscal se levanto y dijo: "Mi nombre es Satanás, y estoy aquí para demostrar porque este hombre debe ir al infierno".
Comenzó a hablar de las mentiras que yo había dicho, de cosas que había robado en mi pasado y de cuando engañaba a otras personas. Satanás hablo de otras horribles cosas y perversiones cometidas por mi persona y, entre mas hablaba, mas me hundía en mi silla de acusado.
Me sentía tan avergonzado que no podía mirar a nadie, ni siquiera a mi abogado, a medida que Satanás mencionaba pecados que hasta había totalmente olvidado. Estaba tan molesto con Satanás por todas las cosas que estaba diciendo de mí é igualmente, molesto con mi abogado, quien estaba sentado en silencio.
Yo sabia que era culpable de las cosas que me acusaban, pero también había hecho algunas cosas buenas en mi vida, ¿No podrían esas cosas buenas por lo menos equilibrar lo malo que había hecho? Satanás termino con furia su acusación y dijo: Este individuo debe ir al infierno, es culpable de todos los pecados y actos que he acusado, y no hay ninguna persona que pueda probar lo contrario. Por fin se hará justicia este día….
Cuando llego su turno, mi abogado se levanto y solicito acercarse al juez, quien se lo permitió, haciéndole señas para que se acercara, pese a las fuertes protestas de Satanás. Cuando se levanto y empezó a caminar, lo pude ver en todo su Esplendor y Majestad. Hasta entonces me di cuenta porque me había parecido tan familiar era Jesús quien me representaba, Mi Señor y Salvador.
Se paro frente al juez, suavemente le dijo: "Hola padre", y se volvió para dirigirse al jurado "Satanás esta en lo correcto" al decir que este hombre ha pecado, no voy a negar esas acusaciones. Reconozco que el castigo para el pecado es la muerte, y este hombre merece ser castigado. Respiro Jesús fuertemente, se volteo hacia su padre y con los brazos extendidos proclamo: "Sin embargo, yo di mi vida en la cruz para que esta persona pudiera tener vida eterna y él me ha aceptado como Salvador, por lo tanto, es mío".
Mi Salvador continúo diciendo: "Su nombre esta escrito en el libro de la vida y nadie me lo puede quitar", Satanás todavía no comprende que este hombre no merece justicia, sino misericordia. Cuando Jesús se iba a sentar, hizo una pausa, miro a su padre y suavemente dijo: "No se necesita hacer nada mas, lo ha hecho todo"
El juez levanto su poderosa mano y golpeando la mesa fuertemente, las siguientes palabras salieron de sus labios:
"Este hombre es libre, el castigo para él ha sido pagado en su totalidad, caso concluido". Cuando mi Salvador me conducía fuera de la corte, pude oír a Satanás protestando enfurecido: "No me rendiré jamás, ganare el próximo juicio".
Cuando Jesús me daba instrucciones hacia donde me debía dirigir, le pregunte: ¿Ha perdido algún caso? Jesús sonrió amorosamente y dijo: "Todo aquel que ha recurrido a mí para que lo represente ha obtenido el mismo veredicto tuyo… ¡pagado en su totalidad!

¿DÓNDE ESTABA DIOS?
Sally salto de su asiento cuando vio salir al cirujano. Le pregunto: "¿cómo esta mi pequeño?, ¿Va a ponerse bien?; ¿cuándo lo podré ver?
El cirujano dijo: "Lo siento; hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance".
Sally dijo, consternada: "¿Porque a los niños les da cáncer? ¿Es que acaso Dios ya no se preocupa por ellos? Dios, ¿Dónde estabas cuando mi hijo te necesitaba?".
El cirujano dijo: "Una de las enfermeras saldrá en un momento para dejarte pasar unos minutos con los restos de tu hijo antes de que sean llevados a la universidad". Sally pidió a la enfermera que la acompañara mientras se despedía de su hijo. Recorrió con su mano su cabello rojizo, la enfermera le pregunto si quería conservar uno de los rizos, Sally asintió, la enfermera corto el rizo, lo coloco en una bolsita de plástico y se la dio a Sally.
Sally dijo: Fue idea de Jimmy donar su cuerpo a la universidad para ser estudiado. Dijo que podría ayudar a alguien mas, eso es lo que él deseaba, yo al principio me negué, pero él me dijo "mami no lo usare después de que muera, y tal vez ayudara a que un niñito disfrute de un día más junto a su mama… Mi Jimmy tenia un corazón de oro, siempre pensaba en los demás y deseaba ayudarlos como pudiera".
NARRADOR: Sally salió del hospital infantil por última vez, después de haber permanecido ahí la mayor parte de los últimos seis meses. Coloco la maleta con las pertenencias de Jimmy en el asiento del auto, junto a ella. Fue difícil manejar de regreso a casa, y más difícil aun entrar a una casa vacía, llevo la maleta a la habitación de Jimmy y coloco los autos miniatura y todas sus demás cosas justo como el siempre las tenia. Se acostó en la cama, y lloro hasta quedarse dormida, abrasando la pequeña almohada de Jimmy.
Despertó cerca de la medianoche y junto a ella había una hoja de papel doblada, abrió la carta, que decía:
Querida mami, sé que vas a echarme de menos, pero no pienses que te he olvidado o he dejado de amarte solo por que ya no estoy ahí para decirte TE AMO. Pensare en ti cada día, mamita, y cada día te amare aun más. Algún día, nos volveremos a ver, si deseas, adopta a un niño para que no estés tan solita, podrá estar en mi habitación y podrá jugar con todas mis cosas. Si decides que sea niña, probablemente no le gustaran las mismas cosas que a los niños, y tendrás que comprarle muñecas y cosas de esas.
No te pongas triste cuando pienses en mi; este lugar es grandioso, los abuelos vinieron a recibirme cuando llegue y me han mostrado algo de acá, pero tomara algo de tiempo verlo todo. Los Ángeles son muy amistosos y me encanta verlos volar, Jesús no se parece a todas las imágenes que vi de el, pero supe que era el tan pronto lo vi, ¡Jesús me llevo a ver a Dios! ¿Y que crees, mami? Me senté en su regazo y le hable como si fuera yo alguien importante. Le dije a Dios que quería escribirte una carta para despedirme y todo eso, aunque sabia que no estaba permitido.
Dios me dio papel y su pluma personal para escribirte esta carta. Creo que se llama Gabriel el ángel que te la dejara caer. Dios me dijo que te respondiera a lo que le preguntaste: ¿dónde estaba él, cuando yo lo necesitaba?
Dios dijo: "en el mismo lugar que cuando Jesús estaba en la cruz". Estaba justo ahí, como lo esta con todos sus hijos.
Esta noche estaré a la mesa con Jesús, para la cena, sé que la comida Será fabulosa.
Casi olvido decirte… ya no tengo ningún dolor; El cáncer se ha ido. Me alegra, pues ya no podía resistir tanto dolor y Dios no podía resistir verme sufrir de ese modo, así que envió al ángel de la misericordia para llevarme.
¡El ángel me dijo que yo era una entrega especial!
Firmado con amor, de: Dios, Jesús y Yo.

"REPORTÁNDOSE"
Un sacerdote daba su recorrido por la iglesia al mediodía, cuando, al pasar por el Altar decidió acercarse para ver quién había venido a rezar. En ese momento se abrió la puerta, el sacerdote frunció el ceño al ver a un hombre acercándose. Estaba sin afeitar, vestía una camisa rasgada y su abrigo era viejo y deshilachado. El hombre se arrodilló, inclinó la cabeza, luego se levantó y se fue.
Aquello fue el comienzo de una rutina diaria. Siempre llegaba aquel hombre a la iglesia al mediodía, se arrodillaba brevemente y volvía a salir. El sacerdote, un poco temeroso, empezó a sospechar que se tratase de un ladrón, por lo que un día se puso en la puerta de la Iglesia y cuando el hombre se disponía a salir le preguntó: "¿Qué haces aquí?". El hombre dijo que trabajaba cerca y tenía media hora libre para el almuerzo y aprovechaba ese momento para rezar, "Solo me quedo unos instantes, sabe, porque la fábrica queda un poco lejos, así que solo me arrodillo y digo: "SEÑOR, SOLO VINE PARA AGRADECERTE... CUAN FELIZ ME HACES. TE PIDO PERDÓN POR MIS PECADOS... NO SÉ MUY BIEN COMO REZAR, PERO PIENSO EN TI TODOS LOS DÍAS... ASÍ QUE JESÚS, ESTE ES JAIME, REPORTÁNDOSE"".
El Padre, avergonzado, le dijo a Jaime que estaba bien y que era bienvenido a la Iglesia cuando quisiera. El sacerdote entonces se arrodilló ante el altar, sintió derretirse su corazón ante el gran calor del amor de Jesús. Mientras lágrimas corrían por sus mejillas, en su corazón repetía la plegaria de Jaime: "Señor, solo vine para agradecerte... cuan feliz me haces. Te pido perdón por mis pecados... no sé muy bien como rezar, pero pienso en ti todos los días... así que Jesús, soy yo, reportándome".
Jaime y el sacerdote se hicieron amigos. Jaime se confesaba y recibía a Jesús en la Eucaristía con gran devoción. El padre por su parte aprendía mucho de la pureza y la fe de Jaime. Cierto día el sacerdote notó la ausencia del viejo Jaime. Los días siguieron pasando sin que Jaime volviese por la iglesia, por lo que el Padre comenzó a preocuparse, hasta que un día fue a la fábrica a preguntar por él; allí le dijeron que estaba en el hospital. Le contaron que desde que Jaime internó en el hospital se sentía su ausencia en la fábrica. Sus compañeros a menudo le molestaban porque siempre era recto y al mismo tiempo muy gentil. En el fondo todos lo admiraban y ahora lo extrañaban.
La enfermera no podía entender por qué Jaime estaba tan feliz. El sacerdote se acercó al lecho de Jaime con la enfermera y ésta le dijo: "Ningún amigo ha venido a visitarlo, él no tiene a donde recurrir". Jaime escuchó aquellas palabras y dijo: "La enfermera está equivocada... ella no sabe que todos los días, desde que llegué aquí, al medio DIA, un querido amigo mío viene, se sienta en mi cama, me agarra de las manos, se inclina sobre mí y me dice: "JAIME, SOLO VINE PARA AGRADECERTE... Y DECIRTE CUAN FELIZ ME HACES. TE AMO Y PERDONO TUS PECADOS. SIEMPRE ME GUSTO ESCUCHAR TUS ORACIONES... Y ESTAS SIEMPRE EN MI CORAZÓN.... ASÍ QUE ESTE ES JESÚS, REPORTÁNDOSE".

DIOS Y EL PELUQUERO
Un hombre fue a una peluquería a cortarse el cabello y recortarse la barba. Como es costumbre en estos casos, se puso a conversar con la persona que le atendía. Hablando de tantas cosas, de pronto tocaron el tema de Dios. El peluquero dijo:"Yo no creo que Dios exista como Ud. Dice"
-Pero, ¿por qué dice eso? (Preguntó el cliente) -Pues es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta que Dios no existe. O dígame, ¿acaso si Dios existiera, habrían tantos enfermos, habrían niños abandonados?Si Dios existiera no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad. Yo no puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas. -El cliente se quedó pensando un momento, pero no quiso responder para evitar una discusión- el peluquero terminó su trabajo y el cliente salió del negocio. Recién abandonaba la peluquería cuando vio en la calle a un hombre con la barba y el cabello largo, al parecer hacía mucho tiempo que no se los cortaba y se veía muy desarreglado.
Entonces entró de nuevo en la peluquería y le dijo al peluquero: -¿Sabe una cosa?, Acabo de descubrir que LOS PELUQUEROS NO EXISTEN. -¿cómo que no existen? -preguntó el peluquero-, si estoy yo por ejemplo y SOY peluquero. -! ¡No!,-dijo el cliente- No existen, porque si existieran, no habría personas con el pelo y la barba tan largas como la de ese hombre que va allí por la calle. -! Ah, los peluqueros sí existen. Lo que pasa es que esas personas no vienen a mí. -Exacto -dijo el cliente-, Ese es el punto, Dios SI existe, lo que pasa es que las personas no van hacia él, y es por eso que hay tanto dolor y miseria.

ASAMBLEA EN LA CARPINTERÍA
Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y, además, se pasaba el tiempo golpeando.El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un lindo mueble.
Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo: "Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos".La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto.Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.Ocurre lo mismo con los seres humanos. Observen y lo comprobarán. Cuando en una empresa el personal busca a menudo defectos en los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. En cambio, al tratar con sinceridad de percibir los puntos fuertes de los demás, es cuando florecen los mejores logros humanos.
Es fácil encontrar defectos, cualquier tonto puede hacerlo, pero encontrar cualidades, eso es para los espíritus superiores que son capaces de inspirar todos los éxitos humanos.

viernes, 9 de febrero de 2007

Algunas Ideas para motivar un Grupo de Jóvenes

Estar conciente de cómo se llama el grupo y un lema a seguir
(Por ejemplo: Grupo Salmasis “Unidos Por Siempre”)

Llevar al grupo a una confianza entre ellos mismos y los líderes, para eso hacer dinámicas de integración, salir en grupo por ejemplo al Cine, a la playa o quizás tener un compartir en el grupo con pizza o cualquier otra cosa.

Hacer visitas a otros grupos de Jóvenes para que ellos puedan ver que no son los únicos y se motiven teniendo experiencias diferentes.

Hacer Torneos de baloncesto, volleyball o cualquier otro deporte no tan solo entre ellos mismo sino también invitando a otros Grupos.

Hacer que los miembros del Grupo de Jóvenes se sientan importantes en el grupo para eso dales responsabilidades a cumplir dentro del grupo por ejemplo hacer la oración, dar los anuncios, manteniendo el orden en el grupo o dejar que coordine el grupo por un día.

Motivar a los jóvenes a que den charlas o dinámicas para los demás es bueno decirle que si no se atreve tu la ayudas y si no sabe que hacer tu lo ayudas buscando dinámicas o le das ideas.

Tener una cuota fija para los cumpleaños de cada mes eso también ayuda porque el joven se siente en familia.

Visitar un día la comunidad en donde hacen el grupo motivando a otros jóvenes a que se unan al grupo para eso se puede hacer una especie de misión, un día recreativo o una noche de animación.

Hacer camisas que distingan el grupo de jóvenes o quizás unas pulseritas o gorras.

Bien importante que se vea la unión y la confianza de los lideres hacia los miembros del grupo y que se vea la unidad y coordinación entre ellos mismos.




“Juntos Podremos hacer de esta Pastoral Juvenil una de llena bendiciones para muchos jóvenes que necesitan de nuestro esfuerzo y entrega. Hagamos que nuestra pastoral sea una renovada y diferente.

¡Atrévete a ser Diferente!

lunes, 29 de enero de 2007